Como se observa, el discurso del entonces Presidente de la COPRI resultaba
plenamente ideológico, en razón de intereses oscuros de quienes aprovechando el
poder de la función pública negociaban a espaldas de los intereses del país. Ello
queda en evidencia en razón que de este primer paquete de empresas, hoy en día
se encuentran con una serie de denuncias y que a la luz de los resultados
económicos, para muchos entendidos y críticos, dichos procesos han presentado
serias irregularidades, desde la subvaluación hasta el uso de información
privilegiada para los postores por sus relaciones con personajes del gobierno
fujimorista.
El presidente de la COPRI (JY) argumentaba que era necesario llevar
adelante estos procesos para financiar el déficit fiscal, incluso sostenía que todas
las empresas públicas, considerando aquellas cuya situación financiera era difícil,
serían factibles de ser vendidas, Yoshiyama sostenía que en su sector (como
ministro) el 66% de las empresas estatales ocasionaban las mayores pérdidas al
erario nacional.
Paralelamente, el gobierno mediante decretos “creaba las condiciones” de
libre mercado en la comercialización de los combustibles, se anulaba la fijación de
precios o de tarifas públicas, y se precisaba que los precios en la economía
resultan de la oferta y la demanda. Además se indicaba que la Comisión Nacional
de Tarifas de Hidrocarburos, creada por el D.L. 655 tiene el propósito de
propender la libre competencia en dicho sector. Este sería el marco que
“garantizaría” el comportamiento de los precios para el mercado de combustibles,
en particular del GLP. Es preciso tener en cuenta que las próximas inversiones
privadas en este mercado no tuvieran una estructura de propiedad vertical para así
evitar posiciones dominantes y la fijación de precios en “mercados imperfectos–
monopólicos”.
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