El señor TIJERO GUZMÁN.— Sí, señor.
El señor PRESIDENTE.— ¿En qué circunstancias, cómo lo conoció?
El señor TIJERO GUZMÁN.— Son dos hermanos, los he conocido en Uchiza. Es Arnulfo —que es
"Pachamé"— y Moisés, que le decían "Moshé". Ellos, especialmente Moisés bajó mucho a Iquitos, él era
cuñado de Manuel López Paredes.
De manera circunstancial nos volvimos a encontrar en la carceleta, él estaba culpado de narcoterrorismo.
Cosas del destino, le quitaron lo de terrorismo y lo llevaron a Lurigancho por narcotráfico y
posteriormente sale libre y creo que a los dos años este señor se muere en Pucallpa. Ahora mismo él está
muerto —"Moisés"— "Pachemé" está en Lurigancho.
El señor PRESIDENTE.— ¿Y conoce usted si tenían algún vínculo estos señores con Montesinos?
El señor TIJERO GUZMÁN.— Bueno, de Moisés trabajaba bastante con Perciles Sánchez, cuando era
muy jovencito Moisés, y Perciles Sánchez siempre estuvo vinculado a Montesinos, o sea que con toda
seguridad ellos han estado con Vladimiro Montesinos.
El señor PRESIDENTE.— Se ha filtrado por ahí o se ha informado en alguna oportunidad que usted
además de entregar dinero a estos vocales y jueces según afirma, usted entregó dinero a un político.
¿Recuerda a qué político fue?
El señor TIJERO GUZMÁN.— No me acuerdo, doctor.
El señor PRESIDENTE.— ¿Nunca entregó dinero a un político?
El señor TIJERO GUZMÁN.— No, doctor.
El señor PRESIDENTE.— ¿Entonces no nos puede afirmar nada respecto a que presuntamente entregó
dinero al señor Agustín Mantilla?
El señor TIJERO GUZMÁN.— El señor Agustín Mantilla en aquella época era Ministro del Interior y
él tenía un grupo paramilitar, si ese es el nombre que se le puede dar.
El señor PRESIDENTE.— ¿Cómo se llamaba el grupo?
El señor TIJERO GUZMÁN.— "Rodrigo Franco".
El señor PRESIDENTE.— ¿Rodrigo Franco?
El señor TIJERO GUZMÁN.— Y él se encargaba personalmente de ir a "apretar" —porque ese es el
nombre—, a extorsionar y a cobrarnos.
Es por eso que yo lo digo en marzo de 2001 por Contrapunto y el señor dice, creo le hacen la pregunta,
que cómo le pueden creer a un narcotraficante. Eso se ha vuelto una costumbre, que como estamos presos
nuestra opinión no vale, y prueba de ello es que se va desdoblando y al señor Mantilla se le va encontrado
culpabilidad.
Sí, señor, yo le he dado dinero a él.
El señor PRESIDENTE.— ¿Qué cantidad de dinero le ha dado?
El señor TIJERO GUZMÁN.— Generalmente cuando "coronábamos" le damos 50 mil dólares.
El señor PRESIDENTE.— ¿Qué significa eso de “coronábamos”?
El señor TIJERO GUZMÁN.— Cuando sacábamos con éxito una mercancía para afuera. O sea él tenía
dentro de la policía, dentro de la gente de la zona sus soplones, sus informantes, sus cosas. Y él tenía “x"
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