la cartera deteriorada, siendo probable que haya sido resultado de una operación de
venta de cartera similar a la ocurrida en junio de 1997.
•
La inadecuada clasificación de riesgo de la cartera de créditos es otro factor que
explica la mejora en los indicadores del Banco Latino, como se desprende de los
informes de la SBS (una vez más sin tomar acciones correctivas). La falseada
información presentada por el banco, resultado de la distorsionada clasificación de
riesgo de la cartera de créditos, no refleja la real situación del banco, trayendo graves
consecuencias para el banco.
•
En la medida que la crisis real del banco fue encubierta mediante la inadecuada
clasificación de los créditos, se aparentaba una situación de tranquilidad; donde lo que
realmente estaban haciendo era consumirse los activos propios al giro del negocio,
reduciendo el potencial de la generación neta de fondos. De esta manera, continuaron
aplicando recursos del banco (y por tanto del público ahorrista) a la cartera en pérdida,
vinculada y que era, asimismo, estructuralmente demostrada como deficiente.
•
Al desvirtuarse la naturaleza de los activos propios al giro del negocio aparentando
posiciones de liquidez ficticia, lo que realmente ocurrió es que al seguir asignando
recursos a la cartera deteriorada se consumieron dichos recursos. En este contexto la
SBS tampoco hizo nada, renunciando al espíritu mismo de la Ley de Bancos que es
de carácter prudencial.
•
A partir de enero de 1998, se observa un nuevo punto de quiebre en términos de la
evolución de los principales indicadores del Banco Latino, dado que se revierte el
período de aparente tranquilidad que reflejaba la información proporcionada por el
Banco durante la segunda mitad de 1997. El indicador de cartera deteriorada repuntó
en 1998 llegando en mayo a 12.2% (por encima del promedio del sistema de 9.8%).
Del mismo modo, el indicador de compromiso patrimonial se incrementó llegando ese
mismo mes a 54.9% (por encima del 30.9% promedio del sistema).
•
Desde enero de 1998 los indicadores del Banco mostraron un continuo deterioro
hasta el momento en que COFIDE capitaliza acreencias en el Banco Latino,
incorporándose como accionista mayoritario y asumiendo el control del banco. El
indicador de compromiso patrimonial empeoró de manera continua; registrando
niveles de 58.4% en junio, para luego subir bruscamente a 71.9% en julio, 72.5% en
agosto, 72.6% en setiembre, 77.3% en octubre y llegando a un nivel no antes
alcanzado de 85.9% en noviembre de 1998, mes previo al momento en que COFIDE
capitaliza acreencias en el Banco Latino. Del mismo modo el indicador de calidad de
cartera demuestra que la situación del Banco Latino estaba empeorando; pues subió
de 12.2% en mayo a 13.5% en julio, 13.7% en agosto, 13.8% en setiembre, 13.9% en
octubre y 14.7% en noviembre.
•
Es importante señalar que del análisis de la cuenta de Depósitos, entre marzo y
octubre de 1998, el Banco Latino sufrió una corrida de depósitos producto de la
desconfianza del público en la institución. Este retiro de depósitos afectó la situación
del Banco Latino, que se vio aliviada con la inyección de US$220 millones que hiciera
el Banco de la Nación en noviembre de 1998. Llama la atención que se hayan
utilizado recursos del Estado para apoyar a un banco cuya mala gestión venía desde
enero de 1996 y era de dominio público, pese al deterioro del banco ya conocido por
las autoridades.
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