reunión con autorización, al parecer, de los miembros de su directorio del banco donde iban a participar el auditor general del Banco Wiese Sudameris y también iba a participar el abogado, asesor externo, el doctor Koss. Ellos en la oficina del señor Madaleingoitia me manifiestan que no me preocupe, que no habría ningún problema, que yo podía salir a la luz pública y en alguna medida defender mi posesión. Es por esa razón de que cuando termina la reunión yo les hago de manifiesto de que no había ningún problema, que yo puedo salir a la luz pública y decir lo que crea conveniente. En el momento en que me retiro haciendo una evaluación del caso yo pensé de que en ese momento lo único que estaban queriendo era limpiarse la imagen como banco, que había hecho captación de dinero que posteriormente iba a ser sujeto de crítica o juicio. Y a raíz de eso, señor Presidente, conforme va transcurriendo el tiempo, llega el mes de octubre. Si me permite, señor Presidente, son varios hechos. Es que cuando termine cada hecho voy a retroceder para volver a llegar al mismo punto final porque son casi simultáneos. Es así de que llega el mes de octubre y Alberto Venero me dice: Mi pariente, como tu sabes, está en Panamá y necesita plata. Te vamos a hacer una repatriación y abre una cuenta en un banco que no sea en el Banco de Comercio. Yo voy a hacer una gestión para que te repasen el dinero. El señor CUARESMA SÁNCHEZ (FIM).— ¿Qué fecha, más o menos? El señor VALENCIA ROSAS.— Probablemente habrá sido los primeros días de octubre, en el Banco Nuevo Mundo. A raíz de una comunicación que tuve con el señor Custodio, yo aperturo una libreta de ahorro y le manifesté de que iba a aperturar una libreta porque se me iba a hacer un depósito de repatriación, el mismo que me dijo: Bueno, no hay ningún problema. Si lo tiene mayor tiempo acá, mejor. Porque, bueno, su función de banco es ese. Hago la repatriación y para esto quizás, medianos de octubre o a partir del 10 de octubre, en todo caso me remito a lo que puedan ustedes ver como prueba en mi hoja de migraciones, yo viajo a Panamá vía Estados Unidos. Alberto Venero me da un encargo, me entrega medicinas y me entrega 50 mil dólares para que le lleve a su pariente, y delante mío hace una llamada telefónica y le dice: Tío, está yendo una persona de mi total confianza. A él lo vas a conocer cuando te diga la clave 'Pelayo'. Estamos hablando de octubre del año 2000. Entonces, en octubre del año 2000, yo no recuerdo exactamente la fecha, pero viajo a Panamá vía Estados Unidos con los 50 mil dólares que los declaro en Estados Unidos. Y al momento de salir de Migraciones hago el intermedio correspondiente hasta esperar mi vuelo para Panamá, y en Panamá llamo al teléfono, que Alberto Venero, Luis Venero y Wilfredo Venero, me dieron de una persona signada con el nombre de Pedrito. Han habido oportunidades en las cuales le decían 'Perucho', 'Pedrito'. Yo no identificaba exactamente el nombre de la persona de quien se trataba. Posteriormente ya supe que era el doctor Pedro Huertas. -47-

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