Usted, por ejemplo, esta comisión que recibe del señor Custodio ¿se la queda usted o la traslada a los señores Venero-Duthurburu? El señor VALENCIA ROSAS.— Como le manifesté, señor, yo todo el dinero siempre lo trasladaba al señor Alberto Venero Garrido, Luis Duthurburu Cubas, y ahí se hacían las reparticiones del caso. Y tengo que aceptar también que una proporción bastante mínima me entregaban a mí, digo bastante mínima, porque para los señores Duthurburu-Valdizán yo debería de tener un porcentaje alto; pero el acuerdo que tenía con Alberto Venero era que después de haber recibido tenía que entregarle el dinero a él y él me trasladaba un 10% de lo que aparentemente me hubiera podido tocar. El señor CHANG CHING (C90-NM).— ¿Cuánto quedaba con Duthurburu-Valdizán, cuánto quedaba con Venero y cuánto quedaba con usted? El señor VALENCIA ROSAS.— Quizás como ejemplo gráfico, señor, vamos a suponer de que una comisión de 20 mil dólares, el señor Alberto Venero manifestaba de que tenía que llevar para su tío, en ese entonces desconocido para mí, el 50% y la diferencia era dividida entre cuatro personas. De esa cantidad, de ese 50% restante se sacaba gastos para oficina, que era más o menos un 10% del restante, del saldo, y de la diferencia se dividía entre cuatro personas. El señor CHANG CHING (C90-NM).— ¿En qué proporciones? El señor VALENCIA ROSAS.— En partes iguales. Y en lo que a mí concierne, supuestamente que me tocaba un cuarto del saldo, al señor Alberto Venero yo le entregaba la diferencia y me quedaba con el 10% de ese cuarto. O sea, haciendo los cálculos estaríamos hablando de repente de mil 500 dólares más o menos. Ese era el trato que tenía con Alberto Venero. El señor CHANG CHING (C90-NM).— Y esas cuatro partes iguales eran Duthurburu, Valdizán, Venero y de su parte que le correspondía a Valencia él se cogía 90% y usted se quedaba con 10%. El señor VALENCIA ROSAS.— Es correcto, señor Chang Ching. Pero también, como le mencioné hace un momento, el señor Venero manifestaba que un primer 50% era para su tío. El señor CHANG CHING (C90-NM).— Sí, eso ha quedado claro. Ahora, ¿a usted le consta que ese 50% Alberto Venero lo entregó a su tío? El señor VALENCIA ROSAS.— No, nunca me ha constado eso, señor Presidente. Como iré desarrollando mi narración, podrá usted de repente objetivizar la real dimensión de mi participación en todo este problema que se ha presentado. Alberto Venero, el uso que tenía, y creo que es uso de todas las personas dedicadas al uso del poder, difícilmente dicen el nombre de la persona que le realiza “los milagros”, sino se guardan para sí el nombre de la persona, el contacto. Y simplemente y llanamente cuando hacen el contacto con las personas que necesitan, ellos a su vez esperan solamente que las cosas salgan como se piden. El señor Alberto Venero siempre ha sido muy celoso de que alguien se acerque para ganarle quizás la confianza del señor al que él llamaba tío, el ex asesor presidencial. Donde yo tomo conocimiento de la existencia de este señor en el año 95, cuando es tomada la fotografía de Caretas, que voy a entrar en el detalle también. -23-

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