44- La crisis financiera peruana que estalla en 1998 se puede entender como una crisis
que precede a un “boom” crediticio. El exceso de liquidez existente durante la
primera parte de los 90s fue producto del fácil acceso a líneas de crédito de bancos
del exterior, los flujos de capital extranjero. Los créditos del sistema bancario al
sector privado crecieron de manera desmedida (a tasas de crecimiento casi seis veces
mayores a las de la economía), sin contar con una adecuada cultura crediticia y
deficiente control de riesgos (tanto crediticios como de mercado). Este “boom”
crediticio estuvo acompañado de una débil capacidad de supervisión por parte de la
Superintendencia de Banca y Seguros. Frente a un sistema financiero vulnerable, la
crisis de iliquidez de 1998 (originada por los problemas en Asia y Rusia) se convirtió
rápidamente en una crisis de insolvencia por el deterioro en la cartera de créditos de
aquellos bancos que no venían aplicando una adecuada política de otorgamiento
crediticio o que no contaban con sistemas adecuados de evaluación crediticia. El
sistema bancario en general, reaccionó ajustando sus niveles de riesgo y decidiendo
cortar abruptamente los créditos, tal como se observa desde finales de 1998. Sin
embargo, fue una reacción tardía de las empresas bancarias y del ente regulador, pues
- entre 1996 y 1998- muchas empresas estuvieron ocultando la real dimensión de los
problemas de cartera (malos créditos, créditos relacionados o vinculados, etc.).
En este contexto, los factores externos (crisis financiera internacional y Fenómeno
del Niño) pusieron al descubierto la fragilidad sobre la cual se había desarrollado el
sistema bancario Así, aquellos bancos que respondieron a gestiones irresponsables
y/o imprudentes, comenzaron a afrontar situaciones de insolvencia, lo que determinó
su salida del mercado, salvo en el caso de bancos que el Estado decidió rescatar.
Entre estos últimos se encuentran: el Banco Latino, el Banco Wiese, el Banco NBK
Bank. Hubo también un intento frustrado de rescatar el Banco Nuevo Mundo.
45- En el caso del Banco Latino (quien también participó del “boom crediticio” del
sistema financiero), se comienza a observar un deterioro de la situación desde inicios
de 1996. Durante el período bajo administración de accionistas privados (donde el
Grupo Picasso Salinas era el accionista mayoritario), el banco fue administrado de
manera fraudulenta. Así, las principales causas del deterioro del banco fueron: a)
deficiente clasificación de la cartera de créditos (no reflejando el riesgo real); b)
déficit de provisiones; c) concentración de créditos en empresas y personas
vinculadas al banco; d) deficiencias de carácter administrativo y de control
(otorgamiento de créditos sin exigir información mínima); y e) otorgamiento de
créditos sin contar con respaldo de garantías efectivas y reales.
46- Entre 1996 y 1998 el banco atravesó por un proceso de deterioro progresivo. La SBS,
tuvo conocimiento de los problemas por los que atravesaba el Banco Latino (por las
visitas de inspección), pero las acciones tomadas no lograron revertir el proceso de
deterioro del banco. En noviembre de 1998, el Grupo Sudameris analizó el Banco
Latino para evaluar su adquisición y ampliar su participación en el mercado, no
llegando a presentar oferta al determinar que tenía patrimonio negativo y que no se
justificaba su adquisición.
47- A fines de noviembre de 1998, la situación del banco se torno insostenible y entró en
causal de Régimen de Intervención por pérdida de patrimonio superior al 50%. El
gobierno consideró que la quiebra del Banco Latino, hubiese tenido efectos
secundarios sobre el resto del Sistema Financiero. En este contexto, el ex
Superintendente Martín Naranjo Landerer gestionó ante la comisión de economía del
Congreso, modificaciones a la Ley de Bancos que otorgaron mayores facultades a la
SBS sobre bancos en régimen de intervención (castigar unilateralmente el patrimonio
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