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Alfonso Quiroz Norris (1956-2013), el historiador incansable
dictado por el brillante profesor Luis Jaime Cisneros, al igual que las diversas
disciplinas de ciencias sociales o de historia social que se dictaban bajo títulos sofisticados como Realidad Social Peruana. En los estudios de historia lo
influenciaron profesores del Departamento de Humanidades como Franklin
Pease, Javier Tord y Jeffrey Klaiber junto con otros historiadores que estaban
afiliados a la Facultad de Ciencias Sociales, como Alberto Flores-Galindo y
Heraclio Bonilla. Pease era entonces un carismático profesor que dictaba cursos
brillantes como Etnohistoria Andina, donde casi con seguridad Alfonso leyó
por primera vez al historiador francés Fernand Braudel, aprendió a apreciar la
persistencia de las estructuras económicas y conoció a profesionales que analizaban el pasado desde más de una disciplina, como el norteamericano John
Murra (formado en antropología pero considerado el padre de la etnohistoria).
Muchos estudiantes universitarios y peruanos sentíamos que vivíamos una
época decisiva porque según el discurso del régimen militar en su primera fase,
o las populares proclamas de la izquierda que apoyaban o criticaban al gobierno, el país estaba iniciando un nuevo derrotero, dando fin al pasado oligárquico y entreguista al imperialismo extranjero para asumir una identidad más
indígena, nacionalista y en favor de los pobres. En parte por estas proclamas
y discursos, el estudio de la historia o el conocer realmente los elementos de
cambio y continuidad en la historia del Perú parecía una dimensión decisiva
para comprender no solo el pasado sino iluminar el presente. Era una época
propicia para pensar en estos elementos porque ya habían pasado algunos años
del gobierno militar iniciado en 1968, el cual hubo autoproclamado el haber
realizado cambios estructurales en la sociedad peruana como la reforma agraria
y la nacionalización de empresas extranjeras. No debo dejar de destacar que
Alfonso Quiroz nunca apoyó al gobierno militar; por el contrario, militó por
algún tiempo en un pequeño partido trotskista de izquierda que criticaba duramente al régimen castrense.
Gracias a Bonilla, quien había editado una obra histórica clásica (La
Independencia en el Perú: las palabras y los hechos, 1971) que cuestionaba las trompetas
triunfalistas de celebración de la independencia hecha por los militares y lideraba un equipo de investigación de historia económica donde participaban otros
de sus compañeros de estudio y futuros colegas, como Carlos Contreras y José
Deustua, llegó a ser por un breve periodo (1979) investigador del Instituto de
Estudios Peruanos (IEP). También con Bonilla muchos estudiantes de historia
económica y social participamos en una revista académica de corta duración,