Y, como le digo, como no era un trabajo, no había firmado ningún contrato laboral; por decir, era una bonificación, no sé, yo no sé que nombre le puedan dar. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— Y usted era pensionista o es pensionista del Municipio de Lima. La señora ARCE GUERRERO.— Soy pensionista. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— Y la señora María Montesinos, qué remuneración tenía, qué acuerdo laboral, teniendo en cuenta que era hermana del funcionario público que quien era secretaria. (3) La señora ARCE GUERRERO.— Yo tengo entendido que tampoco era empleada del SIN, o sea, ella tampoco no tenía un contrato laboral. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— ¿Cual era la diferencia entre sus tareas y las tareas de los Capitanes del Ejército Wilber Ramos y Mario Ruiz? La señora ARCE GUERRERO.— La diferencia era que, por decir, ellos no tenían, como le puedo decir, trabajaban todos los días. Un día se iba uno en las noches, el otro se quedaba, ese era su trabajo. Recibían llamadas telefónicas, hacían citas, recibían en su mayoría a todas las personas que venían. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— Entonces, no era diferente su trabajo, sino que era complementario. Es decir, usted ha señalado hace un momento que tenía labores secretariales que incluían mantener ordenada y limpia la oficina, las cosas personales referidas a la vestimenta, los alimentos de Montesinos, documentos, recepción de los mismos. ¿Ellos eran empleados de planilla, punto 1.? La señora ARCE GUERRERO.— A ellos, me imagino, que les pagaba el Ejército, y estaban destacados ahí. Lo único que ellos no se encargaban era de la ropa, de la alimentación de él y de la limpieza. Ellos solamente era, como decir, un edecán, algo así. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— Claro, pero los dos, entonces, recibían, tenían otra línea telefónica adscrita a cada uno de ellos. ¿Cuál era la necesidad de que ellos dos estuvieran compartiendo con usted la misma coordinación, el mismo tema? La señora ARCE GUERRERO.— Porque cuando venían las visitas, que casi era frecuentes, todo el tiempo había gente, entonces, ellos estaban cerca a él y yo me quedaba sola en la oficina. Si había alguna llamada, uno estaba pendiente, yo le entregaba una llamada, ellos avisaban, en fin. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— ¿Y usted, señora Arce, también trabajaba con él los temas del estudio de abogados que está ubicado en Paseo de la República? La señora ARCE GUERRERO.— Solamente recibía sobres que le llegaba y se lo entregaba a él. No hacía ningún otro trabajo de la oficina de Lima, había una secretaria ahí. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— ¿Cómo se llamaba esa secretaria, sabe? La señora ARCE GUERRERO.— La conozco por Carmen, no sé su apellido. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— ¿Carmen Alejandro? -9-

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