Es así que, durante los años del fujimorismo, el contralor mantuvo extrañas
conexiones con el contador de una banda de narcotraficantes27. Se trata de la muy
famosa banda de los Camellos que fue desbaratada por la policía peruana en
1999. El contador de la banda era Edwin Antón, quien fue colocado en puestos
claves de la Contraloría y, asimismo, había sido socio de Víctor Caso Lay en una
empresa llamada Ivad Services S.A. Víctor Caso Lay era director-fundador de esta
empresa habiendo mantenido una relación empresarial desde 1986 hasta 1993,
cuando al ser electo contralor dejó sus acciones a una tercera persona. Sin
embargo, en ese momento, Caso Lay llevó a Antón a la CGR, habiéndolo tomado
sólo un mes después de asumir su cargo. En la CGR, Antón fue nombrado nada
menos que como jefe de auditoría interna. Es decir, el cargo más delicado de
todos: el auditor del controlador. Resulta increíble constatar que años después
Edwin Antón apareciera como contador de una de las mayores bandas de
narcotraficantes intervenidas por la policía peruana. Además, durante su paso
como contador de los camellos, Antón lavó dinero a través de un conjunto de
empresas, una de las cuales era la misma Ivad Services, a la que en el pasado
había estado vinculado Víctor Caso Lay. Es decir, las conexiones del ex contralor
con redes fuera de la ley fue muy notoria durante la misma década pasada y al
tocar al narcotráfico disponían de vínculos mafiosos de largo alcance.
En segundo lugar, la red de corrupción incluía el control de la gestión específica
de cada institución involucrada. Así, por ejemplo, en el caso de la SUNAT era
notorio el manejo de la gerencia de principales contribuyentes y en otras oficinas
como la ONPE, por ejemplo, era notorio también el control de la mafia sobre la
oficina de gestión electoral. En el caso particular de la Contraloría este rol
operativo de inacción u orientación hacia auditorias poco relevantes fue dirigido o
tal vez a expensas de las diversas Gerencias. Dado el organigrama del año
199528, la gerencia de operaciones y las gerencias I y II eran las encargadas de
controlar el eje de las actividades principales que afectaban a la misión
institucional.
Aquí es preciso señalar que acudieron a declarar ante la CIDEF, los gerentes I y II
durante 1994 a 1995, los señores Juan Rímac Molina y Antonio Bazo Solano,
respectivamente. Ambos ingresaron en la misma fecha y por invitación personal
del entonces contralor, Víctor Caso Lay. Así, a Rímac le asignaron la Gerencia del
Sector I que incluía las subgerencias del gobierno central, empresas y
privatizaciones, Cuenta General de la República y Proyectos e Inversiones.
Mientras, que Bazo tuvo a su cargo la gerencia II encargada de gobiernos locales
en la parte municipal, oficinas de auditoria interna, sedes regionales y sociedades
de auditoria.
Al parecer estos funcionarios fueron el tipo de personal que acompa��ó a Caso Lay
durante su gestión, puesto que mientras Rímac Molina no podía auditar los
27
POTESTA, Orazio. El contador de Los Camellos trabajó en la Contraloría. En: CARETAS. Lima.nº 1587
( set 1999).
28
CGR. Memoria Anual 1995. Lima: 1995. p.55.
18