Pero como me quedan cuatro ó cinco minutos, quisiera terminar con lo que en la CEPAL hemos llamado la necesidad de una visión ampliada de la estabilidad macroeconómica. Primero, evitar que los déficits insostenibles públicos y privados. Desde una perspectiva macroeconómica el déficit público por supuesto genera problemas de inestabilidad y necesidad de financiamiento muy fuerte de la balanza de pago, pero también al déficit privado. O sea, acuérdense que el déficit en cuenta corriente puede reflejar déficit público o déficit privado. Por lo tanto desde una perspectiva macroeconómica, independiente a los problemas de eficiencia en la asignación de los recursos, pero de una perspectiva macroeconómica es tan complejo tener déficits público, como déficits privado excesivo, o sea, tener déficits de la cuenta corriente muy grandes. Entonces, uno de los temas es que tenemos que seguir insistiendo en la necesidad de controlar los déficits globales de la economía, lo cual de alguna manera, a mayores déficits repercute en mayor necesidad de deuda externa, dependiendo de la fuente y mayor vulnerabilidad. Vigilar los desajustes financieros, tanto en los flujos como en la estructura de los balances, descalces de monedas y plazo. Como les decía, en un mundo globalizado cada más integrado, es muy importante, nuestros países tienen lo que los economistas hemos llamado el pecado original, es decir, nos tenemos que endeudar en moneda extranjero y no en nuestra propia moneda. Entonces, eso nos deja muy vulnerables, a cambio de los flujos ya nos limita, digamos, los manejos de nuestra política cambiaria que es lo que algunos han denominado el pecado original, y eso nos ha llevado a que hemos observado en muchos países de la región, serios problemas en la estructura de pasivos y activos de la hoja de balance de la economía en general, tanto en el descalce de moneda, en la medida en que los pasivos están en una moneda y los activos están en otra moneda. Entonces, si uno va a utilizar una política cambiaria para tratar de corregir un desequilibrio en la balanza de pago, puede generar una crisis financiera y bancaria muy compleja que es lo que se llama las crisis gemelas. O sea, como crisis cambiarias arrastran crisis financieras o puede ser viceversa y eso nos ha limitado mucho en la capacidad de manejo de la política macroeconómica y por lo tanto dentro de lo que nosotros llamamos la estabilidad macroeconómica, hay que ser muy conscientes de cuidar los desajustes financieros de la perspectiva de los descalces, tanto en moneda. O sea que los activos y los pasivos están más o menos balanceados en el tipo de moneda que se tienen para que una devaluación no pueda causar este efecto. Y en los plazos, que eso es particularmente importante en la deuda externa y en la deuda pública, los plazos de maduración y vencimiento de los pasivos. Controlar la inflación, por supuesto sigue siendo un tema fundamental, hemos pagado muchos costos por lograrlo, no hay que perder ese activo que se ha logrado. Pero no sólo la estabilidad nominal o de la inflación es la que nos debe preocupar, sino que la inestabilidad de las variables reales de la economía —como les decía— tiene costos económicos y sociales muy altos y debemos empezar a preocuparnos más por también incorporar la idea de la estabilidad real, porque la inestabilidad real de la economía es muy costosa. Por lo tanto, terminamos ahí con la idea, de un manejo prudente de la flexibilidad. Y con esto quisiera terminar: ¿Qué quiere decir un manejo prudente de la estabilidad? Está la idea de las políticas macroeconómicas flexibles. Es decir, por un lado la política fiscal —a nuestro juicio— tiene que estar basada en objetivos estructurales y no de corto plazo o de coyuntura. O sea, al déficits fiscal o el superávit fiscal o el equilibrio fiscal, como se quiera definir, tiene que ser en función de objetivos estructurales de la economía, de horizontes plurianuales en relación al ciclo -13-

Select target paragraph3