que le dio a Evaristo para llevárselo de acá. Entonces, era una persona de bastante confianza, de bastante acercamiento; y, nosotros lo entendíamos, especialmente yo lo entendí así, y no tenía ningún inconveniente. Aparte de eso, en mi vida pensé que él llegara a ser asesor del país, del Presidente. Situación que cuando yo regreso de Estados Unidos y caigo detenido; vengo el año 93 y caigo el año 94, me detienen. Yo expongo que de Estados Unidos yo había hablado de Vladimiro Montesinos, a la ADEA por favor quisiera que ustedes pidan esas referencias, a la ADEA americana (ininteligible), y estaba todo esto hablado. Entonces, cuando yo vengo me dicen si yo puedo intervenir, como lo conocía a él, yo no sabía que él era asesor. Entonces yo acepto a *Yorracosqui, a Michael Haspet; en fin, equis agentes de la ADEA, de que yo sí podría ingresar a su sistema de él, porque ya había estado con él. Pero, cuando vengo me detienen en la casa; usan a una mujer, Carmen Delgado Méndez de Rivera, que en ese tiempo apareció como informante de la ADEA aquí en la Revista Dominical con el señor Nicolás Lúcar. Le hizo una serie de exposiciones, de novelas, como dándole toda la, como que yo era el traficante, la otra señora era la informante en este caso; y, esto todo fue desmentido por la ADEA. Ella nunca fue informante, nunca fue nada. Y, ahora tengo evidencias, voy a pedirles, por favor, me disculpen, pero tengo un documento donde aparece también como agente de la policía inglesa, ante los Ayvar Cancho, del tráfico de armas, aparece ella como agente de la policía inglesa. Y, en uno de los párrafo que le toma su testimonial la jueza de ese momento, yo desconozco bastantes términos legales, les ruego mes disculpen, pero con mi verdad avancemos, por favor. Entonces, ella dice que el señor Vladimiro Montesinos, le preguntan el porqué de Enrique Tijero, ella dice que Enrique Tijero, Vladimiro Montesinos le había llevado en siete oportunidades al SIN, a presionarla para que haga lo que hizo conmigo ¿no? O sea, intervenirme, decir que el general Taboada Milla, Jefe de la Dirandro del año 93, había obviado; por detenerme a mí con ocho kilos había obviado detener 7 toneladas en Pimental; o sea, una cantidad de barbaridades documentadas, todas, con periódicos, con papeles del proceso. Todo esto fue desmentido por la ADEA, por la Dirandro, y esa señora fue luego al penal, a la cárcel de Chorrillos; pero, con el tiempo ella misma evidencia y dice que fue el señor Vladimiro Montesinos quien la llevaba al SIN a presionarla para que diga lo que estaba diciendo. El señor PRESIDENTE.— ¿Qué le inculpara a usted? El señor TIJERO GUZMÁN.— Sí, señores. El señor PRESIDENTE.— Como uno de los más grandes narcotraficantes. El señor TIJERO GUZMÁN.— Sí. El señor PRESIDENTE.— Bien. Bueno, pero usted no niega su relación con el narcotráfico. El señor TIJERO GUZMÁN.— No, de ninguna manera. El señor PRESIDENTE.— Ahora, lo que nos gustaría saber es bueno. Entonces, usted ¿qué tipo de información le dio a la ADEA?, como para que, según nos explica, Montesinos pudiera —en venganza— armar todo. El señor TIJERO GUZMÁN.— Esto. El señor PRESIDENTE.— Porque dice acá, exactamente, que él era parte de la mafia. El señor TIJERO GUZMÁN.— ¿El porqué era? Yo le voy a agradecer que lean el (ininteligible) que está ahí, la declaración jurada. El señor PRESIDENTE.— Lo vamos a leer. Me gustaría escuchar como evidencia. -5-

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